Cannabis, Canadá, uso terapéutico y uso lúdico…seguir avanzando

El pasado 16 de octubre, Canadá aprobó la legalización total del cannabis y se convierte en el primer miembro del G20 en liberalizar su consumo.
En 2001, en Canadá ya había sido aprobado su uso terapéutico y a día de hoy también es legal su uso recreativo.
Creo que es una medida muy acertada por varios motivos: habrá un mayor control de su consumo, un mayor control de la sustancia, será un duro golpe para el mercado negro -tanto al nivel del narcotráfico a gran escala como el del trapicheo en el que muchos jóvenes se ven envueltos para costear su consumo -y también significará una recaudación importante de impuestos, los cuales, bajo mi punto de vista, sería interesante que fueran finalistas para invertir en más y mejor Sanidad.
Si hablamos a nivel nacional, hace años que se pide abiertamente la legalización del cannabis para uso terapéutico sin que se llegue a un acuerdo y a consensos que posibiliten que miles de personas a las cuales el cannabis les ayuda paliativamente en ciertas patologías y sintomatologías, puedan usarlo con cierto control, garantías, estandarización y sin necesidad de acceder al mercado negro a buscar la sustancia (lo comento en un estudio publicado
Medicinal Use of Cannabis in Spain. Alternative Therapies in Health and Medicine; Sep/Oct 2011)
El 2004 ya lo pedíamos desde el Colegio de Farmacéuticos, personalmente lidere un proyecto que tenía como finalidad la dispensación de cannabis desde las farmacias catalanas y el proyecto acabó muriendo por la falta de consenso y valentía política.
Pasados 14 años creo que la legalización del cannabis para uso terapéutico es una necesidad imperiosa, hemos de dar una respuesta clara a aquellas personas que están consumiendo la sustancia sin ningún control ni ayuda (en este blog podéis encontrar el propecto del cannabis que publiqué hace años y que sigue totalmente vigente) y normalizar una situación que ya muchos países han decidido abordar.
Respecto al uso recreativo, en España está permitida una cierta cantidad para consumo propio, pero hablamos de cantidades que no están estipuladas claramente, sino que se derivan de la revisión de las sentencias habidas hasta la fecha. Y dentro de lo que la Justicia no considera delito, a parte del propio consumo, tampoco lo sería la compra y la tendencia de pequeñas cantidades destinadas al auto-cosumo. Entonces, si hay posibilidad de consumo propio, a quien protege la ilegalización? Claramente al mercado negro y a ciertas mafias.
La legalización pondría clarificación en todo, permitiría un mayor control, supondría una recaudación adicional de taxas o impuestos, evitaría la adulteración y alejaría a los consumidores del mercado negro y del acceso a entornos delictivos y con riesgo de entrar en contacto con otras sustancias que se le puedan ofertar.
La prevención, al igual que en el caso del alcohol -principal problema de adición en la mayoría de países industrializados- pasa por políticas integrales que aborden el propio consumo y también los motivos y expectativas de este y se base en información, buena información que posibilite una elección individual basada en credibilidad y datos objetivos y a su vez mejore las perspectivas de la “reducción del daño y reducción de riesgos” piedra angular ante cualquier debate y política preventiva y paliativa ante la elección individual de las personas.

(*) Aquí expreso mi opinión personal, lo que aquí escribo me representa únicamente a mí.

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