Érase una vez una niña que jugaba con un parche de Fentanilo…

Era se una vez una niña de Missouri, una niña alegre y divertida a la cual le gustaba jugar y experimentar.

Le encantaban los tatuajes, sobretodo aquellos de quita y pon que se encontraban en pegatinas que salían en las bolsas de patatas chips o incluso podía comprar en bazares y papelerías.

Un día, estando sola en casa, vio una pegatina parecida a aquellas que tanto le gustaban, a aquellas que con suerte tardarían en irse de la piel 1 o 2 días y decidió ponérsela, se adhería bien, era más robusta que las de costumbre –quizás dure al menos 3 o 4 días, eso si no rasco mucho cuando mamá me ponga en la ducha- y ahí la dejó…cuando pase un ratito la sacaré, a ver con que dibujito sorpresa me sorprenderá.

Paso el rato, la niña empezó a encontrarse mal, en ningún momento pensó en la pegatina, solo pensaba que estaba inquieta, que le costaba respirar, que la ropa le apretaba…se desmayó y nunca más despertó.

Este relato, que parece de una selección de cuentos de miedo, “es real”, bueno, es mi visión de lo que realmente pudo pasar con la muerte de una pequeña de Missouri el pasado día 15 de mayo al administrase un parche de Fentanilo – El fentanilo es un agonista opiáceo entre 80 y 100 veces más potente que la morfina y se utiliza para dolores severos crónicos-, pero aunque sea mi interpretación, seguro que en un 90% coincidió con lo que pasó.

Episodios como este nos han de hacer reflexionar sobre la “custodia de medicamentos en los hogares”:

-Hemos de dar su verdadera importancia a los fármacos, son beneficiosos para quien van destinados pero pueden ser letales en aquellas personas que lo consuman accidentalmente.

-Hemos de informar y formar a niños y adolescentes de los peligros del consumo de cualquier medicamento sin la administración y control de un adulto.

-Los botiquines en los hogares “no son espacios para tener ordenados los medicamentos” y con una estética agradable, son espacios FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS donde guardemos celosamente los fármacos.

-Tras la utilización de cualquier medicamento, hemos de resguardarlo del perímetro de acción de los niños y es clave no dejarlos en sitios “familiares” para acordarnos de su toma sino, que el primer mandamiento ha de ser su custodia inalcanzable para cualquier niño.

Seguro que si estos “sencillos” principios hubieran sido seguidos por los familiares de la pequeña de Missouri, nada de esto habría ocurrido.

CON LOS MEDICAMENTOS LA SEGURIDAD ES UNA MÁXIMA.

 

Medicamentos y seguridad

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