Ser perico en Catalunya

Ser perico, ser del Espanyol es un sentimiento especial. No todo el mundo puede serlo, no todo el mundo es capaz de pertenecer con orgullo y la cabeza bien alta a una minoria silenciosa, menospreciada en su entorno y con un respaldo mediático minúsculo.

En Catalunya hay un marco de pensamiento único que ha creado un clima donde solo existe un equipo, un equipo que tiene tras de sí toda una maquinária mediática que se ha encargado de hacernos creer que ser catalán es indivisible de ser culé, que un buen catalán ha de querer y respetar los colores blau-grana y que fuera de ahí está el abismo.

La maquinária al servicio del otro equipo de la ciudad nos obliga a oir hablar poco del nuestro, a no disponer del espacio adecuado o equitativo en nuestra TV pública –TV3, que és de todos y pagamos entre todos, incluidos los espanyolistas- y solo tener cierto protagonismo cuando nuestras hazañas deportivas “influyen” o tienen cierta relación con los intereses del otro equipo de la ciudad, con el “grande”, con el “poderoso”, con el que sí representa Catalunya.

Todo esto se muestra en pequeños detalles:

Nunca ver nuestro equipo por TV3, recuerdo el partido de liga del año pasado contra el Villarreal que fue emitido por Esports3 –en cambio, nuestro vecino dispone del canal principal incluso en partidos de copa intranscendentes y ya decididos en la ida-.

Periodistas del canal autonómico -recuerdo, pagado por “todos”- que se atreven a insultar a través de las redes sociales al RCDE diciendo que no somos catalanes, que no nos mojamos en temas de política lingüística…

Y un palco vacío, vacío de los mismos políticos que semana tras semana van a exibir sus galones al palco blaugrana con unas ganas irrefrenables de pasear por la zona VIP y hacer declaraciones entre copa de cava y copa de cava.

Esos mismos políticos que creen que hacer alguna pequeña alabanza pública sobre el RCDE puede restarle votos y que deciden de forma descarada, optar unilateralmente por el otro equipo de la ciudad sin ningún tipo de detalle hacia una entidad histórica y tan representativa de nuestra ciudad y nuestra cultura como el RCD.Espanyol.

Cuando paseo por los alrrededores de Cornellà los días de partido y veo a familias enteras con los colores blaquiazules, cuando ves a tanta y tanta gente dispuesta entrar al campo “a sufrir” sabiendo que eres de la minoría silenciosa que nunca tendrá el trato justo que merece, siento orgullo, los observo y pienso “somos especiales, ser de un club poderoso y con dinero es fácil, pero preferimos ser lo que somos”.

Pero recordad, por mucho que nos quieran desterrar, por mucho que quieran empequeñecernos, por mucho que molestemos, el blanquiazul se extiende y poco a poco va difuminando el color mayoritario y siempre encontraremos algún resquicio de nuestros colores en cualquier rincón de Catalunya, pese a quien le pese el RCDE está vivo, porque sufrir es vivir.

RCDE

2 responses to Ser perico en Catalunya


  1. Carlos Engel

    Apoyo y comparto tus comentarios. Los #farmaperic@s también somos cada vez más visibles.
    Saludos.
    Carlos

  2. Ricard

    Jo també et recolço, rafa. Molt bo l´article….

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