Medicamentos: La necesidad de un doble precio

Dentro del “Estado del bienestar” y en el capítulo de protección de la salud, las instituciones han de velar por la salud de los ciudadanos y poner en sus manos la solución más adecuada para curar, paliar o prevenir enfermedades.

En estas posibles soluciones está el medicamento, un elemento clave para el abordaje de la mayoría de estados fisiológicos y patológicos.

El medicamento supone un recurso más en manos del Estado y se presenta la paradoja de que “quien es el cliente principal –Estado- es quien dictamina el precio final”, quien compra fija el precio y además lo hace unilateralmente, yo pagaré X y solo X por esta determinada molécula.

Pero el Estado es “un cliente”, mayoritario eso sí, pero un cliente y el medicamento es adquirido también a nivel particular  y por vías distintas a la financiación pública.

Paralelamente, el hecho de que el Estado o una determinada CC.AA “fije” un precio máximo por el que quiere pagar, tampoco va en proporción al número de unidades prescritas y dispensadas, lo que es lo mismo, no existe un escalado que determine el precio según el volumen: se consuma más o menos cantidad de un determinado medicamento, el precio será el mismo.

Es por este motivo que los medicamentos tendría que tener “un precio doble”, por un lado el precio que paga la Administración Sanitaria por ser el cliente principal y el precio que se paga por adquirir el medicamento a nivel particular –esto adquiere gran relevancia en los medicamentos desfinanciados que tienen alguna excepción en la que sí se financia-.

El precio “real” del medicamento no es el precio que el Estado está dispuesto a pagar, detrás de cada medicamento hay una tecnología compleja que le confiere un atributo que va más allá de la secuencia de bajadas de precio–que tiende a cero- que las administraciones sanitarias van presentando RD tras RD y que no son más que “parches” constantes a un planteamiento global que necesita una reformulación urgente y un abordaje valiente y capaz de fijar unas bases sólidas para que dispongamos de una sanidad sostenible y duradera.

 

 

Reflexiones sobre la Farmacia y los Sistemas Sanitarios, Sostenibilidad del Sistema Sanitario

6 responses to Medicamentos: La necesidad de un doble precio


  1. Si el laboratorio ya obtiene un beneficio cuando vende y es el Estado el pagador. ¿Por qué cuando el paciente lo paga directamente hay que incrementarle el precio? Si el ciudadano se ve obligado a acudir a la sanidad privada (después de trabajar más de 6 meses al año para el Estado) es porque el Estado está haciendo dejación de funciones.

    Me cuesta ver las razones que justifican este pretendido encarecimiento. No olvidemos que el medicamento es un “producto social”.

    • admin

      Depende como se mire, una cosa es el “precio real” del medicamento y otro “lo que paga el estado”. Piensa q en los desfinanciados, si quieren hacer el switch a OTC con lo q ello implica, con el precio financiado sería inviable (el doble precio va más en esa dirección). Además, en el tema andaluz, muchas compañías se quedan fuera.
      Y sí, el medicamento es un “producto social” pero q en estos momentos está por debajo de su precio real -la distribución trabaja bajo precio en el 47% de los medicamentos y la farmacia en algunos de ellos- la ley permite y respalda que se trabaje por debajo de costes?
      un saludo Santi

      • admin

        Gracias por tu comentario Agustín

      • Desde mi perspectiva, considero inadecuado machacar más al ciudadano para que las grandes corporaciones farmaceuticas obtengan más beneficios.

        Un buen ejemplo es tu compañía israelita TEVA, que gana 2,4 billones de dolares al año (con “B”). A pesar de que la compañía hebrea está especializada en genéricos, segmento donde los márgenes de explotación están tremendamente ajustados, ha sido capaz de optimizar sus beneficios.

        Ya lo decían las Antiguas Escrituras: השמש זורחת לכולם.

  2. Santiago Centelles

    Pienso que el problema no son los dos precios, sino que tiene que haber un ajuste entre oferta y demanda y llegar al precio de mercado. No es de recibo que el “cliente” imponga el precio a comprar sin tener en cuenta el escandallo de costes (I+D+i + GMP). Por otra parte, la demanda ( el número de envases dispensados) si que podría influir en el PVP, pero debería existir el parámetro que haga referencia al ahorro producido al SNS, de la aportación a la prevención y curación de la enfermedad. El medicamento no tiene el valor real de lo que aporta a la sociedad.
    Junto a este tema está la doble tributación fiscal que hace la farmacia con el RD 5/2000, matizado posteriormente pero que nos hace pagar en el IRPF y en el escalado. Esto distorsiona el PVP del medicamento
    Por último, no hay que olvidar que el cliente final es el paciente que debe tener derecho a elegir, medico, farmacéutico y marca del medicamento. El garante de que ello sea así es el SNS. Sólo garante, no cliente.

    Quizá una combinación entre copago del paciente con sistema de visados para excluir pagos, responsabilidad del SNS, y oferta de la industria sea la forma de que acabe con el oligopolio del Estado

  3. cyty

    Lo que no es de recibo es que las Farmacias tengan que vender los medicamentos adquiridos con anterioridad (en stock) a los nuevos precios ,a la baja, que fija la Administración.En todo caso , debería ser solamente para los que ella financia, nunca para el consumo privado.

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