Redefiniendo la aportación del paciente (publicado en “Correo Farmacéutico” 2/01/2012)

El actual Sistema Sanitario debe plantearse su viabilidad actual y futura. Con un déficit de 18.000M€ difícilmente podemos decir que la sostenibilidad esté garantizada y que en un futuro muy cercano, los ciudadanos de nuestro país podrán disponer de un sistema universal, accesible y gratuito.

El sector del Medicamento está aportando de forma constante y reiterada descuentos, bajadas de precios, retraso en la factura, convirtiéndose en la piedra angular que está sosteniendo el actual modelo asistencial, pero en una cifras y condiciones que rozan las famosas “líneas rojas”, aquellas que marcan el límite de una buena calidad de servicio, una mínima viabilidad y la generación de burnout  por parte de los profesionales.

En estos momentos le toca al paciente hacer un esfuerzo y ponerse a la altura del resto de países de la UE, aportando al Sistema aquello que corresponde por el nivel de excelencia asistencial que recibe.

En estos momentos, la aportación del paciente es del 5,4%, muy por debajo de la mayoría de países de la UE que están en cifras que superan los 2 dígitos y que en alguno sobrepasa el 16%.

Llegar a los dos dígitos de aportación es un reto que daría estabilidad al SNS y marcaría el camino de una verdadera “sostenibilidad estable”.

El camino? Difícil, muy difícil si toda acción tiene una connotación política y sirve como arma arrojadiza para debates estériles y demagógicos.

En primer lugar hemos de redefinir el modelo activo/pensionista y estudiar nuevos escenarios que enmarquen el “nivel de renta” como elemento de aportación del paciente. Este encuadre necesita de un alto grado de responsabilidad y solidaridad, pero sería clave poder establecer perfiles que actualmente están alejados de la realidad social y económica de los ciudadanos de nuestro país.

Paralelamente, hemos de actualizar situaciones como la aportación de crónicos a través de medicamentos con “cícero”, la limitación de 2,64€ requiere una actualización que se situaría alrededor de los 4-5€ en aquellos fármacos con precio superior a los 50€.

La des-financiación de medicamentos para síntomas menores es otro gran reto, quedando fuera de la financiación pública aquellos que conviven con MP o bien que su indicación corresponde a patologías agudas que han de ser tratadas dentro del propio Sistema pero sin ser financiadas por el mismo,  siendo obligada su inclusión en los programas de Receta Electrónica de las diferentes CC.AA.

Otro aspecto a considerar es el llamado “ticket moderador”, el pago de una tasa por receta, en Cataluña se está estudiando la aportación de 1€ por receta con un máximo de 61€ anuales.

En este caso y conociendo la realidad de tasas por receta en otros países, el valor de un euro con limitación anual –recordemos que equivale a 1€ semanal por toda la medicación en el caso de paciente polimedicado- es más un efecto de “concienciación y corresponsabilidad”, de no acumulación  en el domicilio, que de verdadera disuasión. Difícilmente un paciente dejará de pagar 1€ semanal por su medicación sea cual sea su situación (aunque este punto habría que estudiarlo según el análisis de su evolución).

Quién recaudaría la tasa? En el caso de ser la farmacia, ésta iría “a cuenta” de la factura mensual y sería una parte recaudada sin depender de las demoras y  dificultades a las que estamos acostumbrados. Bien es cierto que sería justo que un 10% de esta recaudación fuera directamente a la farmacia como compensación a la gestión que los profesionales harían de la situación.

En este capítulo es importante decir que se trata de una “tasa” por receta, que tiene el mismo carácter y naturaleza que la aportación que se hace por las recetas de “activos” y que aquel profesional que por causas de fidelización al paciente no la cobrara estaría incurriendo en una falta grave a nivel ético, moral y económico.

En definitiva, es importante rediseñar el modelo de “aportación” del paciente al Sistema Sanitario, con un nivel de servicio y calidad que está muy por encima de lo que los ciudadanos pagan con sus impuestos y que si queremos preservar, hemos de redefinir. Por otro lado, no olvidemos que toda partida ha de ser “finalista” y que nuestra Sanidad requiere entre 1 o 2 puntos más del PIB.

Sostenibilidad del Sistema Sanitario

3 responses to Redefiniendo la aportación del paciente (publicado en “Correo Farmacéutico” 2/01/2012)


  1. Beatriz

    ¿Por qué ahora los pacientes tenemos que “aportar” más para tener lo mismo? ¿Por qué no se les suben los impuestos de sociedades a las empresas (no hablo de Farmacéuticas, sino a todas)? Y no olviden tampoco de subir lo que pagan las sicav que ronda por el 1%.

    Si ahora “el sector del medicamento” está bajando los precios de sus productos para adaptarse a la última reforma de noviembre sobre genéricos y demás, y aún así tienen beneficios (porque en ese sector, como en los demás, no se trabaja si no es por conseguir ganancias), quiere decir que durante muchos años se han llenado los bolsillos a lo grande y nunca dijeron nada. Así que sean honestos. El paciente ya contribuye de sobra siendo la excusa para que el estado les paguen todo lo imaginable por mantener a su población con una esperanza de vida tal que les asegure no ser condenados por genocidas. Calculen sólo cuántos millones de euros ganan al año por la pervivencia de los diabéticos de este país. Si hubieran investigado más en na cura para la DM en lugar de sólo para tratamientos hoy el estado no estaría tan endeudado con ese sector, por ejemplo. Así que dejen de ordeñar a la vaca sagrada que somos este grupo poblacional (un 12% del total de los españoles somos diabéticos) y rediseñen su modo de financiación en base a otros parámetros.

    Por cierto, los informes que he leído hasta ahora de lugares donde han experimentado con el copago, o con la aportación de una cantidad por receta, y esas otras ideas que expone cuentan que llevando a cabo estas medidas no se conseigue ahorrar en el gasto sanitario total; sólo se logra cabrear más a los usuarios. También leí no hace mucho que donde se “trabaja” a gusto se produce y se ahorra más. Eso me reafirma en mi idea de que la solución no es que el paciente apote más aún.

    Gracias, Rafael.

    • admin

      Muchas gracias por tu aportación Beatriz. Es importante que tengamos en cuenta que nuestro modelo ha de ser “sostenible” en el tiempo, equitativo y justo. Creo que hay fórmulas que podrían ayudar a mejorar el sistema y serían clave para que nuestros hijos tengan la misma sanidad de calidad que tenemos nosotros.
      Paralelamente, el abordaje de la enfermedad crónica ha de ser revisada y hemos de dirigirnos a un entorno de atención y acompañamiento “integral” (no el modelo actual de atención aguda…te estabilizo y desaparece del sistema hasta nueva recaida).
      Tenemos una gran sanidad, pero los recursos no son suficientes y creo que es mejor arreglarlo con ajustes que ir a modelos como el americano.
      Gracias por seguir el blog, espero aportarte elementos y reflexión, y felicidades por lo mucho que aportáis las asociaciones de pacientes, verdaderos valedores del sistema sanitario.

  2. Pingback: Lo que el viento se llevó (20-26 Febrero 2012) | doocfarma

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